Recordemos a San Pablo, pues él se dedicaba a perseguir y asesinar a los seguidores de Jesucristo, hasta que un día, yendo tras la pista de sus discípulos, un rayo le cegó, cayendo del cabello.
Fue llevado para estar reponiéndose y en ese proceso escuchó la voz de Cristo que le decía que por qué lo perseguía?
Finalmente se convirtió y se dedicó a transmitir el mensaje de Jesús.
San Francisco de Asís era lo que podríamos decir, un junior, hasta que finalmente recibe el llamado del Señor y cambia su vida.
Yo igual andaba perdido, hasta que me regalaron un cáncer y ser sometido a dos cirugías, y me ayudó para retomar camino.
Una invitación para no esperar a que estemos entre la espada y la pared para retomar el camino.
Se trata de ser luz para alguien más, empezando por nosotros mismos, donde nuestras acciones digan más que nuestras palabras.
Imitemos pues lo bueno, seamos capaces de tocar almas, y si no logramos al irnos que esté mejor, al menos que no se quede peor.
Maravilloso inicio de un nuevo mes, ya el penúltimo y se termina el año, así que, haz brillar tu luz de la mano de Dios.
Bendiciones
Arturo Castro
