VALLE DE SANTIAGO,GTO.- —¿Quién no?, los que ahora somos adultos recordamos con cierta nostalgia la figura del lechero llegando a la puerta y haciendo sonar su bocina o corneta y gritando: “La lecheeee!”
¿Quién no disfrutó de un bolillo con una nata y azúcar?, esto es un manjar de los Dioses y pocos lo saben hoy, sobre todo porque la leche bronca está a punto de desaparecer, ya quedan pocos lecheros que en bote cargados en su moto o bicicleta recorren el pueblo repartiendo la leche recién ordeñada.
Durante un tiempo fue muy exitoso este comercio, sin embargo, vino la modernidad y con ello la leche pasteurizada que se vende en latas de cartón o en bolsa de plástico, esto vino a poner en la máuser el negocio de los lecheros que está a punto de desaparecer.
Sin embargo, no ha muerto esta tradición y aún podemos ver dos que tres lecheros sufriendo, causando penas y recorriendo grandes distancias, algunos de San Vicente de Garma, otros desde el lado de las tablas para llegar muy temprano a los domicilios y hacer la entrega de la leche bronca que incuso algo pasa, pues mucha de ella ya ni nata hace.
La mayoría de los lecheros ya se trasladan de un lugar a otro en camionetas, pero aún quedan dos que tres que hacen su recorrido diario en bicicleta o los más afortunados en su moto lecheras.
Durante el siglo XX, los lecheros llegaban hasta la puerta de la casa, facilitando la compra y el consumo de leche.
Tus abuelos o padres sí recordarán aquellos años en que el “Don de la leche” llegaba en su bicicleta gritando “la lecheeeeee”, o hacían sonar a su llegada con una bocina o corneta. Ahora ya todo esto es historia que se niega a morir.



