VALLE DE SANTIAGO, Gto.– En el tramo federal que conecta Yuriria con Salamanca continúan las labores de bacheo, una medida paliativa que apenas logra contener el deterioro constante de la carpeta asfáltica. Cada día surgen nuevos baches a lo largo y ancho de esta vía, lo que convierte el tránsito en un riesgo permanente para automovilistas y transportistas.
Si bien la población reconoce el esfuerzo de las cuadrillas que realizan estos trabajos, la realidad es que el bacheo no representa una solución de fondo. Se trata de un remedio temporal que, en cuestión de semanas, vuelve a quedar rebasado por el desgaste del pavimento y el alto flujo vehicular.
La exigencia ciudadana y municipal ha sido clara: se requiere un reencarpetado integral y la ampliación a cuatro carriles. Esta demanda no es nueva; durante años se ha insistido en la gestión ante autoridades federales, pero hasta ahora no se ha visto voluntad política ni acciones concretas. El tramo continúa siendo estrecho, inseguro y con un mantenimiento deficiente, pese a que se trata de una vía estratégica para la región.
El contraste es evidente: mientras los municipios realizan gestiones y la ciudadanía enfrenta diariamente las consecuencias de una carretera deteriorada, las instancias federales parecen inmóviles. La falta de inversión en infraestructura vial no solo afecta la movilidad, también repercute en la economía local, el transporte de mercancías y la seguridad de quienes circulan por esta ruta.
La crítica es inevitable: el bacheo es apenas un maquillaje sobre una herida abierta. La carretera Yuriria–Salamanca necesita una intervención seria, con recursos suficientes y visión de largo plazo. De lo contrario, seguirá siendo un símbolo del abandono institucional y de la distancia entre las necesidades de la población y las respuestas del gobierno.



