Por: Arturo Castro Rojas
Así como una lata vacía hace más ruido, lo mismo sucede con una mente vacía, que, hará tanto ruido como sea suficiente con tal de llamar la atención.
Eso indica el gran vacío interno que hay en su ser, pues emocionante no ha superado las pruebas y prefiere ser centro de atención, pues un día le fue quitado.
Culpará a todos cuantos desee marcar para satisfacer su ego, pero seguirá en su círculo vicioso mientras no se percate de que la solución está en sus manos.
Habrá quien intente hacerle ver su error, pero, mientras mentalmente no esté dispuesto a darse la oportunidad de sanar, persistirá en continuar así.
Tal vez hasta que Dios le ponga una prueba mayor, donde toque fondo, por su misma necedad, que habrá de reflexionar y voltear a ver lo que ha estado haciendo y retome camino.
Pretender cambiar al mundo es misión imposible, lo importante es cambiar uno mismo y que con nuestro ejemplo, nuestras acciones, más que con nuestras palabras, demos testimonio.
Seamos la luz y sal, del cambio que viene de una transformación desde nuestro interior y se expresa al exterior, contagiando a todos para ser y estar mejor, integralmente.
Así sea
