El pasado domingo 30 de agosto tuve la dicha de celebrar un cumpleaños más, rodeado de buenos amigos, alegres corazones y, sobre todo, de gente con la que he compartido muchos años de camino, de trabajo y de lucha el cumplir 69 años no solamente significa sumar un año más a la vida; significa hacer un alto en el camino para mirar hacia atrás y reconocer las experiencias, las luchas, los triunfos y también los momentos difíciles que han forjado una vida dedicada al campo y a la defensa de quienes viven y trabajan de él. Parte de mi historia ha estado ligada siempre al sector agropecuario y a la lucha agraria. Desde mis primeros pasos en la organización campesina, formando parte de la Central Campesina Independiente (CCI), posteriormente impulsando la Unión de Productores de Salvatierra y, hoy, teniendo la responsabilidad de representar a nivel estatal al Consejo Nacional de Sociedades y Unidades con Campesinos y Colonos (CONSUCC).
En el año del 2008 constituimos también la Organización denominada Agencia de Modernización, Innovación y Desarrollo Agropecuario (AMIDA A.C.), convencidos de que el campo necesita organización, gestión, innovación y, sobre todo, una representación que no se quede en el discurso, sino que camine junto al productor.
La vida también me dio la oportunidad de participar en la política y servir desde distintas responsabilidades públicas fui Diputado en la LVIII Legislatura del Congreso del Estado de Guanajuato, donde tuve el honor de presidir la Comisión de Aguas y desempeñarme como Secretario de la Comisión de Fomento Agropecuario entre otras, en esa misma Legislatura tuve la responsabilidad de presidir la Mesa Directiva del Congreso del Estado. También tuve el privilegio de servir en dos ocasiones como Regidor del Ayuntamiento de Salvatierra y posteriormente como Diputado Suplente en la LXV Legislatura.
PERO MÁS ALLÁ DE LOS CARGOS, LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE HA SIDO NO PERDER NUNCA EL ORIGEN.
He sido y sigo siendo hombre de campo. He conocido de cerca el trabajo agrícola y ganadero, el esfuerzo que representa preparar la tierra, sembrar, esperar la lluvia, enfrentar las sequías, los bajos precios, los problemas de comercialización y tantas veces la incertidumbre que vive el productor. Por eso, cada lucha campesina tiene para mí un significado especial. Porque detrás de cada hectárea hay una familia, detrás de cada cosecha hay sacrificio y detrás de cada productor existe una historia que merece ser escuchada y defendida.
Hoy, al cumplir 69 años, agradezco profundamente a todas las mujeres y hombres del campo, compañeros de lucha, amigos y organizaciones que durante tantos años me han brindado su confianza, su amistad y su acompañamiento. Son miles de personas con quienes hemos compartido caminos, reuniones, gestiones, movilizaciones, preocupaciones y también satisfacciones.
Y hago un reconocimiento muy especial a mis hijos e hijas, porque han sido parte fundamental de este andar. Su cariño, comprensión y apoyo me han dado la fortaleza para continuar siempre al pie del surco y al lado de quienes más lo necesitan, el celebrar un cumpleaños también es reconocer el camino recorrido, pero sobre todo asumir que mientras haya campo, mientras haya campesinos y mientras existan causas justas que defender, seguiremos luchando.
PORQUE LOS AÑOS PASAN, PERO LAS CONVICCIONES PERMANECEN.
69 años de vida.
69 años de experiencias.
69 años de campo, organización y lucha.
En este evento conviví con familiares de amigos que siempre me tendieron su mano y su amistad y que hoy ya no están.
Y mientras Dios me dé vida y fuerza, aquí seguiremos al pie del surco, al lado del campesino y defendiendo la dignidad y el futuro de nuestro campo.
Gracias a todos los que hicieron de este día una celebración llena de amistad, alegría y fraternidad. Compartir el pan y la sal con buenos amigos también es una forma de agradecerle a la vida.













