Vive y deja vivir
Es común que una persona cuando aprende algo importante, pretenda transmitir su conocimiento, sobre todo cuando le ha servido para crecer.
Lo mismo sucede cuando uno inicia su despertar espiritual, pues se empieza a visualizar cambios, a redescubrirse interiormente, y lo primero que uno desea es que los demás hagan lo propio.
Es una respuesta al amor que uno tiene para con sus seres queridos, pretendiendo que accedan a un mejor nivel de vida.
Esto causa conflicto interno, a veces desesperación, pues no ven lo mismo uno y otros, llegando incluso a conflictos en menor o mayor escala.
Al cabo de tiempo es indispensable entender, de parte de quienes han avanzado, en respetar el libre albedrío de cada ser, su proceso y tiempo individual para llegar a ése momento.
A no forzar nada, y que, así como el mismo Dios y nuestro Angelito de la Guarda nos permitan vivir con nuestro libre albedrío, lo mismo debamos hacer con los demás.
Lo más importante es a través del ejemplo que la persona dé a través de sus acciones las que han de incentivar a otros a buscar su ayuda, su guía.
O como vulgarmente se dice:
“Son como las llamadas a misa (tocar de las campanas), cada quien decide si va o no va”
Dejemos pues que cada uno decida su vida, busquemos mejor individualmente ser mejores, transformándonos en una mejor versión personal, trascendamos lo vivido y utilicémosle como catapulta y acceder a un mejor nivel interior.
Y que a través del ejemplo, incentivemos a hacer los cambios necesarios para superar todo lo vivido a quienes se permitan verlo e inicien su despertar.
La decisión es personal, es libre, nunca forzada ni condicionada!!!
Que la paz y el amor de Dios ilumine tu diario caminar, y busques ser una mejor versión personal cada día.
Un abrazote cariñoso lleno de luz, desde mi corazón.
Bendiciones
Arturo Castro Rojas
