Desde pequeños lo único que siempre deseamos cuando seamos grandes es ser felices!!!
Pasa el tiempo y nos vamos encerrando en una armadura de la cual no fácilmente deseamos salir, ya que sentimos que solo así estamos seguros y protegidos.
Es la reacción a las pruebas a las que nos vamos enfrentando desde niños y hasta el día de hoy, como respuesta para evitar volver a sentirnos lastimados.
Es cuando el ego se va desarrollando y nos “maneja” como protección personal.
Sin embargo, nuestra esencia se va cubriendo de máscaras, de disfraces, no siendo realmente lo que somos y cómo somos.
Y llegará el momento en que la vida nos ponga en un punto en el cual podamos ver que lo que hemos venido construyendo alrededor de nuestra esencia, ya no funciona, que es momento de transformarse.
Es entonces que ocurre la magia, donde iniciamos la liberación de viejas estructuras, hábitos, formas y modos de pensar y actuar para retomar nuestra identidad, nuestra esencia primigenia con la cual llegamos a este mundo, a esta vida.
Jesús nos advierte que los caminos anchos y fáciles no llevan al Padre, así que acepta que para ésto naciste, y es hora de retomar camino, tomados de su Mano.
Pero, no a todos nos llega al mismo tiempo ese despertar espiritual, es personal y único.
Y los habrá quienes escudándose en vanas justificaciones, nunca lo harán, pero esta es decisión personal, no sirve forzar o hará efecto contrario, y en lugar de ayudar a su despertar lo retrasará mucho tiempo más.
Si vas a una fiesta normalmente acudimos muy arreglados y de acuerdo a la celebración, y generalmente llevamos un pequeño obsequio para él o los festejados.
Luego de analizar lo anteriormente mencionado, y estando a punto de celebrar la Navidad, un aniversario del nacimiento del Salvador del Mundo, vas a invitarlo a su cumpleaños?
Cuál va a ser tu regalo para Él?
Estás listo para recibirlo?
Arturo Castro Rojas
