YURIRIA, GTO. — En el corazón de la laguna de Yuriria, sobre una de sus islas, se libró una de las confrontaciones más significativas de la Guerra de Independencia en el Bajío: la batalla del Fuerte de Liceaga. Este episodio, ocurrido el 1° de noviembre de 1812, representa un capítulo crucial en el legado histórico de Yuriria y su participación en la lucha por la libertad de México. Nos explica en entrevista el cronista de la ciudad Nacho Nuñez Gaviña .
⚔️ Dos titanes enfrentados: Liceaga vs. Iturbide
El insurgente José María Liceaga, líder del movimiento independentista en la región, estableció una fortificación en una isla de la laguna, conocida posteriormente como el Fuerte de Liceaga. Allí organizó su resistencia contra las fuerzas realistas comandadas por Agustín de Iturbide, quien había tomado como cuartel general el ex convento agustino de Yuriria, desde donde dirigía operaciones militares para sofocar la insurgencia en el Bajío.
La rivalidad entre ambos líderes se intensificó con el paso de los meses, convirtiéndose en enemigos acérrimos. Liceaga, decidido a resistir, amuralló la isla y la convirtió en bastión insurgente, dotándola de infraestructura militar y logística.
🔥 El asalto al fuerte y la tragedia insurgente
El 1° de noviembre de 1812, Iturbide lanzó un ataque estratégico contra el fuerte. Con una planificación meticulosa, trazó un mapa de operaciones en el que distribuyó baterías, infantería, caballería y cañones, además de establecer un embarcadero para la ofensiva anfibia. El asalto fue fulminante: Liceaga logró escapar, pero cerca de 200 insurgentes fueron capturados y fusilados, mientras otros fueron trasladados a Irapuato, donde corrieron la misma suerte.
📰 Un bastión de resistencia y propaganda
Tras la victoria, Iturbide envió un informe al comandante realista Félix María Calleja, en el que detalló los hallazgos dentro del fuerte. El documento reveló que en la isla funcionaba una imprenta insurgente, donde se publicaban ejemplares de un periódico revolucionario. También se acuñaban monedas propias, se fabricaban lanzas y cañones, y existía incluso una panadería para abastecer a los combatientes.
Este descubrimiento evidenció el grado de organización y autonomía que había alcanzado el movimiento insurgente en Yuriria, convirtiendo al fuerte en un símbolo de resistencia y creatividad revolucionaria.
Este episodio no solo refleja la valentía de los insurgentes locales, sino también la importancia estratégica de Yuriria en el conflicto armado por la independencia. El Fuerte de Liceaga permanece como un testimonio silencioso de la lucha por la libertad, y su historia merece ser recordada y difundida como parte del patrimonio histórico de Guanajuato y de México.







