Churintzio, Michoacán, 25 de diciembre.
En el corazón de la meseta purépecha, el pueblo de Patzimaro de Aviña, perteneciente al municipio de Churintzio, abre sus puertas cada diciembre para compartir una de sus tradiciones más arraigadas y coloridas: El Takari.
Una celebración de raíces profundas
El Takari es una tradición navideña sincretista, que fusiona rituales prehispánicos con elementos católicos. Se celebra en los días previos a la Navidad y tiene como propósito principal recolectar el “tare” (pasto o heno, conocido también como pinabate) destinado al pesebre del Niño Dios.
La festividad se distingue por su riqueza cultural:
- 🎶 Música y danzas que llenan las calles de ritmo y alegría.
- 👩🎭 La Maringuia, personaje interpretado por un hombre vestido de mujer, que aporta humor y simbolismo.
- 🌾 Los “jujuros”, niños cubiertos de paja que representan la conexión con la tierra y la naturaleza.
- 🎁 Entrega de cuelgas (collares de dulces y frutas), símbolo de generosidad y unión comunitaria.
Experiencia turística y cultural
Visitar Patzimaro de Aviña en estas fechas es adentrarse en un mosaico de identidad purépecha. Los visitantes pueden disfrutar de:
- Procesiones llenas de color y tradición.
- Escenas comunitarias que muestran la fuerza de la devoción popular.
- La oportunidad de convivir con habitantes orgullosos de preservar sus raíces.
Además de la festividad, el municipio de Churintzio ofrece al turista un entorno rural encantador, con paisajes agrícolas, gastronomía típica michoacana y la calidez de su gente.
El Takari no solo es una celebración religiosa, sino también un recordatorio de la resistencia cultural del pueblo purépecha. Es un ejemplo vivo de cómo las comunidades mantienen sus tradiciones y las comparten con orgullo, invitando a propios y extraños a ser parte de su historia.






