Valle de Santiago, Gto. – “Hecha la mula, Tatita” o aquella advertencia de Tatita a Bartolo: “Por tus travesuras el diablo te va a llevar”. Frases que marcaron generaciones y que hoy sobreviven en la memoria colectiva de quienes vivieron la magia de los Pastores, una tradición profundamente arraigada en el pueblo y que, aunque debilitada, se niega a desaparecer.
Quien de niño no se amaneció viendo las pastorelas, con sus diálogos llenos de humor, fe y picardía. Muchos recuerdan aquellas funciones en la colonia Lindavista, hace más de 50 años, cuando los espectadores apenas entendían los parlamentos, pero permanecían atentos a las escenas: la adoración al Niño Dios, las luchas entre el bien y el mal, y los diablos tratando de impedir que los pastores llegaran a Belén.🎭 Personajes entrañables
La riqueza de esta tradición está en sus personajes, cada uno con un papel simbólico y divertido:Tatita, el abuelo sabio y regañón.Bartolo, travieso y siempre en problemas.La Gila, con su toque cómico y popular.Los diablos, representantes del mal que buscan tentar y desviar. Los pastores, símbolo de fe y humildad .La legión de ángeles, protectores que guían el camino hacia el pesebre. En décadas pasadas, eran numerosos los grupos que recorrían barrios y comunidades. Hoy, apenas unos cuantos mantienen viva la costumbre, presentándose entre el 24 de diciembre y el 6 de enero, fechas en que se celebra el nacimiento y levantamiento del Niño Dios

