La Estela del Águila que recuerda el paso de Hidalgo y el sacrificio de Manuel Muñatones
Por: Salvador Valadez González / Periódico Nuevo Milenio
Jaral del Progreso, Gto. – En el corazón del Bajío, un municipio guarda una de las 260 marcas de bronce y cantera que el país colocó para no olvidar por dónde pasó la libertad.
1. ESTELA RUTA DE HIDALGO (Monumento Cabeza de Águila)
Ubicación: Centro histórico de Jaral del Progreso, a un costado de la Parroquia de San Nicolás de Tolentino. Es una de las paradas oficiales de la Ruta de Hidalgo en Guanajuato.
Descripción: Se trata de una estela monumental tipo «Cabeza de Águila», símbolo del movimiento insurgente. Consta de una base cuadrangular trunca en forma de trapecio de 1.50 m de base por 2.40 m de altura, de cantera rosa, rematada por una escultura de cabeza de águila de 1.20 metros, con la leyenda LIBERTAD grabada en el pedestal.
Es obra de los maestros escultores guanajuatenses Tomás y José Chávez Morado, fabricada en los talleres del Departamento de Artesanías de la Escuela de Diseño y Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL). El águila, con el pico, señala el rumbo que siguió el Ejército Insurgente y en la base ostenta una placa de cantera con la inscripción: “RUTA DE HIDALGO 1810-1811 AÑO DE LA PATRIA 1960”.
Historia:
Con motivo del 150 aniversario del inicio de la Independencia de México, el Presidente de la República, Lic. Adolfo López Mateos, a través de los diarios de mayor circulación nacional, invitó a la ciudadanía a enviar sugerencias sobre la ruta exacta seguida por el Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla en su campaña libertadora, desde Dolores Hidalgo, Guanajuato, hasta Chihuahua.
Como resultado se colocaron 260 estelas idénticas distribuidas a lo largo de 10 estados de la República, marcando el trayecto como líder insurgente y también como prisionero.
El día 11 de octubre de 1810, el mismo día que Hidalgo pernoctó en Valle de Santiago, al pasar por Puente de Tierra, muy cerca de Jaral, el señor Manuel Muñatones ofreció una apetitosa comida a Don Miguel Hidalgo y a un buen número de acompañantes, bajo la sombra de un frondoso árbol que se encontraba a la orilla del Río Grande, hoy Río Lerma.
Cuenta la tradición oral que días después, las fuerzas realistas encontraron colgado al señor Manuel en el mismo árbol donde se había ofrecido la comida al Cura Hidalgo, en represalia por haber auxiliado a los insurgentes.
Este monumento no solo es un atractivo turístico, es un memorial a la hospitalidad del pueblo jaralense y al costo humano de la Independencia.

