Nacido en la enigmática Isla de San Pedro, Yuriria, Gto.
YURIRIA, GTO. – En el corazón de México, donde la historia y la fe se entrelazan, existe un lugar verdaderamente mágico: la Laguna de Yuriria, una de las primeras obras hidráulicas del continente americano, construida en el siglo XVI por frailes agustinos. En medio de esta laguna artificial se encuentra la mística Isla de San Pedro, un sitio cargado de espiritualidad, leyendas y devoción.
Fue precisamente en esta isla donde, el 21 de septiembre de 1882, nació Mateo Elías Nieves Castillo, quien más tarde sería conocido como Fray Elías del Socorro Nieves, miembro de la Orden de San Agustín. Proveniente de una familia humilde de agricultores, desde joven mostró una profunda vocación religiosa. A pesar de las adversidades, incluyendo la muerte violenta de su padre cuando él tenía solo doce años, Elías perseveró en su camino hacia el sacerdocio.
Durante la Guerra Cristera (1926–1929), una época de intensa persecución religiosa en México, Fray Elías continuó ejerciendo su ministerio en secreto, celebrando misas en casas particulares y cuevas. Su compromiso con la fe lo llevó al martirio: fue capturado por las autoridades y fusilado el 10 de marzo de 1928 en la Cañada de Caracheo, una comunidad del municipio de Cortazar, Guanajuato, mientras exclamaba con valentía: “¡Viva Cristo Rey!”.
Hoy, en la Isla de San Pedro, se levanta un templo en su honor, símbolo de la fe inquebrantable de este santo yuririense. Su vida y legado siguen inspirando a miles de fieles que visitan este lugar sagrado, donde la historia, la naturaleza y la espiritualidad convergen.
Fray Elías fue beatificado el 12 de octubre de 1997 por el Papa Juan Pablo II, y su festividad se celebra cada 10 de marzo, día de su martirio.



