Valle de Santiago, Gto.-Con profundo cariño, admiración y respeto, la comunidad del Santuario de la Virgen de Guadalupe en la colonia Lindavista organizó una emotiva despedida para su párroco, el Padre Juan Zavala.
Durante su estancia, el Padre Juan dejó una huella imborrable en los corazones de los fieles, transmitiendo enseñanzas y homilías que tocaron la mente, el espíritu y el corazón. Su servicio pastoral se distinguió por la humildad, entrega y cercanía con la gente, convirtiéndose en guía espiritual y amigo de todos.
En su último mensaje, el Padre Juan compartió una frase que resonó profundamente entre los asistentes:
“Olvidar a un hermano es traicionarlo, y yo no los voy a traicionar.” Estas palabras reflejan el compromiso y el amor que siempre mostró hacia la comunidad, dejando un legado de fe y fraternidad.
Los feligreses expresaron su agradecimiento por los años de servicio, recordando con emoción las celebraciones, los momentos de reflexión y las enseñanzas que fortalecieron la vida espiritual de Valle de Santiago.
Aunque el Padre Juan Zavala emprende un nuevo camino, su ejemplo y sus palabras seguirán iluminando la vida de quienes tuvieron la dicha de compartir con él este capítulo de fe.

